miércoles, 18 de noviembre de 2015
Noel en mi nueva ciudad
Estamos a mediados de noviembre y en Aix , ya huele a navidad.
Las calles empiezan a llenarse de adornos navideños, estrellas, copos de nieves y bastoncillos de caramelos gigantes son los elementos ornamentales típicos de esta ciudad y con ella, quieren dejar atrás los acontecimientos vividos recientemente que nos han dejado a todos un poco tocados...
Es increíble, mediados de noviembre y aún podemos ir con una simple cazadora vaquera y una blusa finita debajo, dicen que este año esta haciendo demasiado buen tiempo para la fecha que estamos, será que los españoles nos hemos traído algo de calor de nuestra tierra...
Aquí lo único que no hay puestos con belenes, ni nacimientos, aquí tienes puestos de figuritas artesanas de diferentes tamaños y colores, que asemejan ser los diferentes oficios típicos de la comarca...
hay puestos de vajillas de cristal, de cerámica, osos de peluches o muñecas de las que usábamos algunas de pequeñas con chupetes, vestiditos y rebecas.
Huele a crepes, a chocolate caliente, a una especie de churros, nada que ver con los nuestros, que aquí hacen más consistentes y mucho mas azucarados, no están mal, pero me froto las manos pensando los que me tomaré en Madrid a mi regreso por Navidad.
La ciudad, esta realmente bonita, y cuando cae la tarde, se encienden las luces, se iluminan esos inmensos bastoncillos de colores y se crea una atmosfera tan idílica, como nostálgica, recordando a los que nos gustaría tener a nuestro lado para que viesen lo que estoy viviendo ahora junto con el resto de personas nuevas en la ciudad y que estamos pasando aquí nuestra primera navidad.
Las calles empiezan a llenarse de adornos navideños, estrellas, copos de nieves y bastoncillos de caramelos gigantes son los elementos ornamentales típicos de esta ciudad y con ella, quieren dejar atrás los acontecimientos vividos recientemente que nos han dejado a todos un poco tocados...
Es increíble, mediados de noviembre y aún podemos ir con una simple cazadora vaquera y una blusa finita debajo, dicen que este año esta haciendo demasiado buen tiempo para la fecha que estamos, será que los españoles nos hemos traído algo de calor de nuestra tierra...
Aquí lo único que no hay puestos con belenes, ni nacimientos, aquí tienes puestos de figuritas artesanas de diferentes tamaños y colores, que asemejan ser los diferentes oficios típicos de la comarca...
hay puestos de vajillas de cristal, de cerámica, osos de peluches o muñecas de las que usábamos algunas de pequeñas con chupetes, vestiditos y rebecas.
Huele a crepes, a chocolate caliente, a una especie de churros, nada que ver con los nuestros, que aquí hacen más consistentes y mucho mas azucarados, no están mal, pero me froto las manos pensando los que me tomaré en Madrid a mi regreso por Navidad.
La ciudad, esta realmente bonita, y cuando cae la tarde, se encienden las luces, se iluminan esos inmensos bastoncillos de colores y se crea una atmosfera tan idílica, como nostálgica, recordando a los que nos gustaría tener a nuestro lado para que viesen lo que estoy viviendo ahora junto con el resto de personas nuevas en la ciudad y que estamos pasando aquí nuestra primera navidad.
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