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jueves, 23 de noviembre de 2017

Tercera navidad fuera

Se acerca el mes de diciembre y con él regresan las luces, los adornos y todo lo necesario para recordarnos la llegada de la navidad.

Es mi tercera navidad fuera de España y por ello los ciervos creados con bombillas y alógenos que adornan las calles de Aix, las galletas de jengibre tamaño gigante que adornan las rotondas de las carreteras, los papa Noel y los bastones de caramelo, me hacen sacar a la niña que llevo dentro y me sacan una inmensa sonrisa.

El olor a castañas asadas en la plaza de la rotonda, mientras espero el autobús , me transporta a mi ciudad, a la que sigo echando tanto de menos, y a la cual visitaré unos días, como siempre hemos echo durante estos tres años de expatriación.

Mientras paseo por las calles de mi barrio de camino al centro, el olor de las chimeneas de las casas asoma y llega a mi nariz que disfruta de ese olor como niña con zapatos nuevos, pensando en el  pueblo y me llegan de nuevo recuerdos de momentos, personas, turrones y villancicos.

Me gusta la navidad, pero lo que simboliza en sí, no tanto los regalos sino el poder comer cosas que el resto del año no pegan, me gusta el momento mantita en el sofá, me gusta ver la cabalgata de reyes,  escuchar canciones de niños con panderetas pidiendo el aguinaldo, algo que aquí no consigo evitar recordar...

Aix es una ciudad preciosa, eso no puedo negarlo, pero ciertas tradiciones, como el ver él dia 22 de diciembre la lotería de navidad con los niños de San Ildefonso cantando los números y los premios, mientras desayunas unos churros con chocolate...los más pragmáticos me direis de ver tve internacional y que churros aquí los venden, y’a sabéis, los que aquí llaman « chichis » pero no tiene comparación...

Quizás sea mi última navidad aquí por ello saboreo los olores de la ciudad, disfruto de  esos puestos  artesanales navideños de la Cours Mirabeau, con montones de cosas curiosas, pondré mi árbol o como llaman aquí « sapin » de noel y me dejare arrastrar por la belleza aún más si cabe de la que ha día de hoy sigue siendo mi nueva ciudad.

Que la magia de la navidad, la generosidad, las ganas de compartir y el buen ambiente nos acompañe en estas fechas y que estemos donde estemos vivamos estas fechas siguiendo nuestras tradiciones y conociendo las de los que nos rodean, que seguro que siempre algo nuevo nos aportan y nos hacen mejorar como personas que realmente es lo que nos interesa.

Feliz navidad, desde la Provenza , un año más .

lunes, 6 de noviembre de 2017

Carcassonne

Continuando con las vacaciones de todos Los Santos del mes de octubre, me toca hacer una parada y hablar de la ciudad de Carcassonne con mucho detenimiento porque lo merece.

Lo primero es decir que cuenta con una ciudadela amurallada, un gran conjunto arquitectónico medieval, que la coloca desde el año 1997 como Patrimonio de la humanidad por la Unesco.
Se la conoce como “ la cite” y es una auténtica ciudad fortificada, a las orillas del Aude.

Tiene carácter defensivo y el tema del arte militar está reflejados tanto en su arquitectura como en sus elementos militares, ya sean por sus armaduras como diferentes elementos militares de la época de los cátaros, todo muy del medievo sin duda.

Eso sí, como buen sitio turístico que es, en su interior a día de hoy, puedes encontrar gran cantidad de tiendas con gran cantidad de objetos artesanales que te llevan al médievo, trajes de damiselas, arcos y flechas, trajes de caballeros de la corte, etc.

En su interior hay también un castillo condal, que ha sufrido varías modificaciones, donde quiero destacar la incorporación de las torres redondas características del complejo, una barbacana en la puerta principal y el foso.
Los grandes pozos que podras ver conservados en muy buen estado y que te encuentras paseando por La ciudadela son dignos de admiración y de momentos divertidos de esparcimiento, al igual que su puente levadizo, es como viajar al pasado, merece la pena visitarlo.

Si además de la ciudadela quieres callejear por la ciudad, es muy recomendable visitar el museo de bellas artes, sus parques y jardines, su catedral o aprovechar y dar un paseo en el canal de midi.

Y por si quieres hacer noche, decirte que en el interior de la cité, cuentas con un hotel, que te hará sentirte realmente que viajas en el tiempo, dormir dentro de la ciudadela, fabuloso.

Por último hay que hablar de un plato típico de la ciudad que hay que probar si o si es el cassoulet.
Además ahora en invierno, apetece más, es un guiso de alubias blancas y carnes variadas, puede recordarte a una fabada, pero nada que ver.

Ciudad totalmente recomendable, si puedes conócela, la visita al castillo es gratuita para los menores y los adultos pagan 8,50 euros.

Yo de ella quedo con la majestuosidad del complejo visto desde la exterior y le quitaria algún que otro restaurante y tienda de recuerdos, quizá demasiado recargado de todo ello, aunque eso no le quita el encanto a la ciudad.

Recomendable.


Vacaciones de la Toussant

Como ya viene siendo habitual para nosotros tras tres años aquí en Francia, en el mes de octubre, los niños en el colegio tienen dos semanas de vacaciones y por ello aprovechamos para hacer alguna que otra escapada y este año, nos ha dado por ir a conocer tres ciudades que nos apetecían desde hace tiempo: Biarritz, Toulouse y Carcassonne, por lo que tengo que contar anécdotas para aburrir y como tampoco quiero eso, aquí os haré un pequeño resumen de mi parecer sobre cada una de ellas, por si os animáis a visitarlas.

La primera parada fue Toulouse. Sin duda me gustó su casco histórico lo que más, está atravesada por el río Garona y ello hace que la zona del puente nuevo también sea digna de mencionar.
Me gusto mucho la Plaza del capitol, en ella puedes encontrarte en sus suelos los dibujos de los signos del zodiaco y es muy típico hacerte una foto con tu signo y buscar el de tus acompañantes puede ser una actividad entretenida para todos. En la plaza se encuentra además el ayuntamiento y en él puedes admirar unos cuadros de gran tamaña o, esculturas y diferentes salas con escaleras y arcadas que no te dejan indiferente, visitarlo es gratuito y merece la pena hacerlo.
Justo a su lado está el edificio del teatro de la ópera, de inmensas proporciones, el museo de los agustinos también es otro edificio característico de la ciudad, pero yo me decanto más por ir a visitar la Basílica de San Sernin, fijarse antes de entrar que en el suelo que rodea La basílica hay una gran cantidad de peces dibujados propios de la simbología religiosa que hace referencia a la multiplicación de los peces que hizo Jesús, en la parábola de los panes y los peces, muy curioso la verdad.

Pasear por el centro, edificios rosados por todas partes, plazas como la de Wilson, son muy apetecibles, por lo que nos quedamos con un buen sabor de boca tras la visita. Y lo que más me llamó la atención fue la cantidad de gente que hablaba español por las calles, se nota que es ciudad universitaria y hay mucho erasmus o expatriados como nosotros.

Nuestra siguiente parada fue Biarritz: espectacular. Nos gustó mucho, mucho y mucho. En un principio incluso pensamos en bajar a San Sebastián al estar tan cerca de España pero nos enganchó tanto la ciudad que nos quedamos aprovechando los días al maximo.

El hotel lo teníamos enfrente de la playa y levantarte con unas vistas al mar, como que se hace de lo más placentero y si además añadimos que teníamos desayuno hasta las once de la mañana, más que contentos, ya que aquí en Francia generalmente en los hoteles el desayuno suele ser hasta las nueve, por lo que no tener que madrugar para desayunar, de lujo.

Visitamos su acuario, que merece la pena, el museo del chocolate, que para los golosos también está curioso, tendrás chocolatinas con la entrada y una degustación de chocolate caliente, delicioso.

Y callejear por la ciudad es la mejor opción, visitar el faro, la capilla imperial, la iglesia ortodoxa rusa, con su cúpula azulada, y disfrutar de la playa claro. Está llena de surfistas por lo que el espectáculo está asegurado.

Otro punto clave es la roca de la virgen, desde donde las vistas de la ciudad, el mar y sus playas no te dejan indiferente, además ver una escultura de la virgen blanca con él niño sobre una roca escarpada es espectacular

Y para comer, cualquiera de sus restaurantes te dejarán satisfecho, buena calidad y mucha cantidad.

Sin duda volveremos, una ciudad limpia, agradable de ver y pasear, recomendable.

Para Carcassonne haré un nuevo post, que también lo merece, empiezo con él ya.