El ser humano se lo tenia muy subidito...pensaba que podía hacer cuanto se le antojase, crear, experimentar, viajar, vivir en libertad y que nada ni nadie podría frenarle los pies...hasta que llegó la COVID 19 y nos ha puesto el mundo patas arriba...
Esa monotonía que a veces nos aburría, ese hacer siempre lo mismo, nos han privado de libertad de movimiento, nos han dicho que no saben como acabar con este virus y que nos toca vivir con incertidumbre, miedo, sin besos y abrazos de los que no vivan con nosotros...
Salir a la calle con mascarillas, sin poder estar cerca de los demás, guardando distancia...sin saber si tenemos el virus, lo hemos tenido o lo tendremos y lo peor aún, que no sabemos como nos puede afectar y que secuelas nos puede dejar...
Y seguir viviendo nos dicen, hay que seguir...pero no deja de ser caótico...
Ha quedado demostrado la fragilidad del ser humano ante lo desconocido, somos realmente frágiles por mucho que nos vendan la moto de que el ser humano puede con todo, porque ha quedado demostrado que no hemos podido con esto y que a día de hoy aún no sabemos cómo podemos vencer esta pandemia...
Nuestros mayores, nosotros que ahora somos padres y nuestros hijos, todos viviendo esta situación y cada uno desde nuestra propia perspectiva...es muy complicado...menos ocio, menos contacto con amigos y familiares...¿hasta cuando vamos a seguir así? No hay fecha de caducidad en esta ocasión, quizá igual que ha venido se irá en algún momento pero mientras tanto...
Llorar si lo necesitáis, escribir si lo necesitáis, hablar por teléfono con esa persona en la que estáis pensando ahora mismo, canalizar todo lo que tengáis dentro de la forma que sea pero soltar lastre por mucho que duela porque sino es realmente agotador...