Seguro que viviendo en el extranjero, muchas veces nos creemos que nos falta algo de nuestra ciudad y queremos por todos los medios encontrar la posibilidad de sentirnos como en casa en algún momento. Pues eso me pasó en esta escapada al zoo de la Barben.
Saliendo desde Aix en Provence, el zoo se encuentra muy cerca, en la localidad de Salon de Provence, a media hora en coche y tiene parking gratuito, por lo que pasar una jornada en el zoo para que los peques de la casa y también los mayores, disfruten con los animales y en la naturaleza es de nuevo un buen planazo.
Yo echaba de menos mi zoo de Madrid y bueno, además como en Madrid ahora contábamos con Faunia, otro parque temático de animales, al que últimamente visitábamos con frecuencia, pues oye pensé que un día de zoo me llevaría de alguna manera a mi país, porque animales, como que son los mismos en todas partes.
Así pues,allí nos fuimos en familia a pasar el día al zoo y la verdad es que esta fenomenal montado.
Tras comprar las entradas, empezamos nuestro itinerario, siguiendo las indicaciones del mapa del zoo.
Vimos de todo, aunque eso si, echamos de menos a los pingüinos que tanto nos gustan a nosotros.
Desde una elefanta ciega, que no podía compartir su espacio con otros elefantes por su discapacidad, hasta osos panda rojos, pasando por las jirafas, walibis, que son canguros pequeñitos, bisontes, rinocerontes, avestruces, lobos, leones, tigres y osos...de todo, hay màs de cien especies y esta fenomenal.
Para reponer fuerzas, además de un par de cafeterías, tienes la opción de hacer picnic en el propio zoo, tienen instalados varios lugares para ello, con mesas y bancos de madera e incluso dentro del propio zoo hay un parque infantil con un montón de columpios para los más pequeños de la casa, la verdad que muy bien organizado.
Nosotros pecamos de novatos y no llevamos nuestro picnic, por lo que toco comer de restaurante un snack, para la próxima ya sabemos que hacer y prepararemos nuestra cesta de picnic sin dudarlo.
El zoo está en una zona en alto, como casi todo en las ciudades de por aquí, pero la verdad que es grande, y merece la pena visitarlo. Estoy segura que a todos os recordará a vuestro zoo que tengáis en vuestra ciudad y será una manera también de sentirse como en casa.
Seguidores
viernes, 4 de noviembre de 2016
Arles
La verdad es que esta claro, donde están mis preferencias y mis gustos, pero es que el haber estudiado historia del arte tira mucho, para que esas escapadas que hacemos en familia, acaben siendo todo un deleite para mi.
Otra ciudad que si os gusta el arte impresionista, como a mí, es sin duda la ciudad de otro de mis pintores favoritos, Vicent Van Gogh y la ciudad de Arlés.
Nuevamente, la distancia, siempre saliendo desde Aix, es de 75 kilómetros, por lo que para hacer una escapada de un día, esta fenomenal.
Nada más llegar a la ciudad, tienes la oficina de turismo a tu disposición por si necesitas algún mapa o quieres solicitar alguna visita concertada en horario en particular.
Nosotros nos sacamos un pase que valía 11 euros los adultos, los niños son gratis, donde podíamos escoger cuatro monumentos y dos museos a nuestra elección de los que tiene la ciudad. Sin duda como buena amante de las piedras, columnas y vestigios antiguos, nos decantamos por visitar, el teatro romano, el anfiteatro, hoy convertido en una plaza de toros ovalada y no circular, de lo más curiosa, las termas de Constantino y el Claustro de la Catedral, que es realmente precioso, mezclándose arte románico y gótico en las diferentes arcadas del edificio, sencillamente genial.
De museos recomiendo el Museo de la Camargue y para mi el mejor de todos, por mi debilidad de nuevo por el arte antiguo, el museo que lleva su nombre, museo de artes antiguas de Arlés.
En nuestro caso además contamos, con el añadido de que había una exposición de arte Egipcio, de manera temporal y si algo me gusta más que el arte en si, son los museos con piezas egipcias.
Callejear Arlés, es pan comido, nuevamente calles estrechas, donde los pequeños restaurantes, le dan un toque melancólico al paisaje, justo frente al anfiteatro hay una braserie, donde puedes tomar algo viendo a los turistas pasear y disfrutar de la ciudad.
Pero sin duda, lo más divertido de la visita a la ciudad, es recorrer el circuito de Van Gogh.
Frente a la oficina de turismo, hay un mapa donde te sitúan los diferentes puntos donde se encuentran los momentos y lugares retratados en sus lienzos por el artista e ir por las calles, siguiendo pequeñas flechas amarillas que hay en el suelo, es sin duda de lo más entretenido.
Al lado de cada lugar, hay una imagen donde se representa el cuadro, con lo que quiso reflejar el autor en su día y contrasta a veces con lo que puedes encontrar hoy.
Yo me quedo sin duda con el Café la Nuit, que tantas veces he estudiado en los libros y que esta vez, junto a un montón de turistas, pude ver en vivo...sencillamente genial.
Otra ciudad que si os gusta el arte impresionista, como a mí, es sin duda la ciudad de otro de mis pintores favoritos, Vicent Van Gogh y la ciudad de Arlés.
Nuevamente, la distancia, siempre saliendo desde Aix, es de 75 kilómetros, por lo que para hacer una escapada de un día, esta fenomenal.
Nada más llegar a la ciudad, tienes la oficina de turismo a tu disposición por si necesitas algún mapa o quieres solicitar alguna visita concertada en horario en particular.
Nosotros nos sacamos un pase que valía 11 euros los adultos, los niños son gratis, donde podíamos escoger cuatro monumentos y dos museos a nuestra elección de los que tiene la ciudad. Sin duda como buena amante de las piedras, columnas y vestigios antiguos, nos decantamos por visitar, el teatro romano, el anfiteatro, hoy convertido en una plaza de toros ovalada y no circular, de lo más curiosa, las termas de Constantino y el Claustro de la Catedral, que es realmente precioso, mezclándose arte románico y gótico en las diferentes arcadas del edificio, sencillamente genial.
De museos recomiendo el Museo de la Camargue y para mi el mejor de todos, por mi debilidad de nuevo por el arte antiguo, el museo que lleva su nombre, museo de artes antiguas de Arlés.
En nuestro caso además contamos, con el añadido de que había una exposición de arte Egipcio, de manera temporal y si algo me gusta más que el arte en si, son los museos con piezas egipcias.
Callejear Arlés, es pan comido, nuevamente calles estrechas, donde los pequeños restaurantes, le dan un toque melancólico al paisaje, justo frente al anfiteatro hay una braserie, donde puedes tomar algo viendo a los turistas pasear y disfrutar de la ciudad.
Pero sin duda, lo más divertido de la visita a la ciudad, es recorrer el circuito de Van Gogh.
Frente a la oficina de turismo, hay un mapa donde te sitúan los diferentes puntos donde se encuentran los momentos y lugares retratados en sus lienzos por el artista e ir por las calles, siguiendo pequeñas flechas amarillas que hay en el suelo, es sin duda de lo más entretenido.
Al lado de cada lugar, hay una imagen donde se representa el cuadro, con lo que quiso reflejar el autor en su día y contrasta a veces con lo que puedes encontrar hoy.
Yo me quedo sin duda con el Café la Nuit, que tantas veces he estudiado en los libros y que esta vez, junto a un montón de turistas, pude ver en vivo...sencillamente genial.
Escapada a Sisteron
La verdad es que la oportunidad que tenemos los expatriados de conocer sitios y lugares de ensueño, gracias a eso de vivir en otro país esta sin duda, algo que es de agradecer, y si además a ello le sumamos la cantidad de vacaciones que tienen los niños en los colegios, dan más ganas de hacer escapadas.
En nuestro caso, estas ultimas vacaciones de otoño, hemos aprovechado para visitar algunos sitios que realmente nos apetecían desde hacía tiempo y entre ellos se encuentra la ciudad de Sisteron.
Os cuento, desde Aix en Provence, son cien kilómetros hacia el norte, antes de llegar a Tallard.
Eso si, preparaos para hacer piernas porque la ciudad se encuentra a 485 metros de altitud y lo que hay que visitar si o si, en la ciudad es la ciudadela que esta en lo alto de una montaña, donde el subir a lo más alto, merece la pena, porque las vistas de la ciudad son impresionantes.
Es la pieza central de la ciudad, es todo un complejo, del siglo XI, donde puedes ver en diferentes alturas, la explanada del castillo, alberga una panadería, donde aún se conserva el horno, pasadizos, y una capilla en su interior, donde hoy se encuentra la tienda de recuerdos y souvenirs de la ciudad.
Banderas ondeando en lo más alto y la posibilidad de que pasees por la propia ciudadela, aun quedan carros, que usaban en la época los allí vivientes, conocer la historia de porque se creo esta ciudadela y ver incluso la prisión donde estuvo, un antiguo rey de Polonia, que no apoyó a los franceses y si a los españoles, todo acompañado de muñecos de cartón-piedra que hacen más divertida la visita a los más pequeños, viendo a su vez las vestimentas de los soldados, de la época, las costureras, los aldeanos.
Pero es sin duda las increíbles vistas que hay desde lo más alto de la ciudadela de la propia ciudad lo que hagan realmente inolvidable la visita a la ciudad. Las vistas del rio de la Durance, las casas del pueblo, las fabulosas torres que adornan la ciudad, como la torre del reloj, es sin duda todo un espectáculo.
Si vais con hambre, que seguro que tras el paseo por la ciudadela, tendreís, os recomiendo cualquiera de las braseries de la ciudad para comer bien y a precios razonables.
Eso si, si vais en invierno, buen calzado y bien abrigados, en la ciudadela se nota mucho frio, recordar que estamos en un alto y además acercándonos a los Alpes.
Y para los que no quieran andar mucho, comentaros que hay un parking gratuito a los pies de la ciudadela que os ayudará a que la subida a la colina sea más llevadera.
Visita altamente recomendable.
En nuestro caso, estas ultimas vacaciones de otoño, hemos aprovechado para visitar algunos sitios que realmente nos apetecían desde hacía tiempo y entre ellos se encuentra la ciudad de Sisteron.
Os cuento, desde Aix en Provence, son cien kilómetros hacia el norte, antes de llegar a Tallard.
Eso si, preparaos para hacer piernas porque la ciudad se encuentra a 485 metros de altitud y lo que hay que visitar si o si, en la ciudad es la ciudadela que esta en lo alto de una montaña, donde el subir a lo más alto, merece la pena, porque las vistas de la ciudad son impresionantes.
Es la pieza central de la ciudad, es todo un complejo, del siglo XI, donde puedes ver en diferentes alturas, la explanada del castillo, alberga una panadería, donde aún se conserva el horno, pasadizos, y una capilla en su interior, donde hoy se encuentra la tienda de recuerdos y souvenirs de la ciudad.
Banderas ondeando en lo más alto y la posibilidad de que pasees por la propia ciudadela, aun quedan carros, que usaban en la época los allí vivientes, conocer la historia de porque se creo esta ciudadela y ver incluso la prisión donde estuvo, un antiguo rey de Polonia, que no apoyó a los franceses y si a los españoles, todo acompañado de muñecos de cartón-piedra que hacen más divertida la visita a los más pequeños, viendo a su vez las vestimentas de los soldados, de la época, las costureras, los aldeanos.
Pero es sin duda las increíbles vistas que hay desde lo más alto de la ciudadela de la propia ciudad lo que hagan realmente inolvidable la visita a la ciudad. Las vistas del rio de la Durance, las casas del pueblo, las fabulosas torres que adornan la ciudad, como la torre del reloj, es sin duda todo un espectáculo.
Si vais con hambre, que seguro que tras el paseo por la ciudadela, tendreís, os recomiendo cualquiera de las braseries de la ciudad para comer bien y a precios razonables.
Eso si, si vais en invierno, buen calzado y bien abrigados, en la ciudadela se nota mucho frio, recordar que estamos en un alto y además acercándonos a los Alpes.
Y para los que no quieran andar mucho, comentaros que hay un parking gratuito a los pies de la ciudadela que os ayudará a que la subida a la colina sea más llevadera.
Visita altamente recomendable.
Oferta cultural de Aix en Provence
La ciudad de Aix en Provence, es ya de por si todo un entretenimiento cultural.
Pasear por sus increíbles calles, algunas estrechas otras empinadas, y sus inmensos árboles de troncos tamaño XXL, junto con las cien fuentes de la ciudad, ya de por si invitan a curiosear e investigar por la ciudad.
Si aun así, esto te puede parecer poco, cuenta con una amplia sección cultural, ya sea en sus increíbles cafés, donde además de tomarte algo, siempre hay actividades variopintas, talleres de informática, puedes encontrar escritores noveles o antiguas leyendas que vienen a hablar de algún tema en concreto, conciertos en directo de grupos noveles, en el centro de la Cours Mirabeau, una de sus calles más populares y céntricas, es todo un mundo el callejear por la ciudad.
Pero además Aix cuenta con varios museos de prestigio, como el Museo Granet, con obras contemporáneas de Picasso, por ejemplo, el centro de arte Hotel Caumont, donde las exposiciones temporales cobran una gran vida en el increíble emplazamiento en el que se encuentra el susodicho.
Antiguo palacete de los condes de Caumont, además de visitar sus piezas, de gran valor histórico, ver las habitaciones de los condes, y todo lo que ellos poseían en su casa, cuenta con unos jardines de ensueño, donde sentarte a relajarte viendo su preciosa arboleda o simplemente el hecho de disfrutar de un jardín laberintico, oir el agua de las fuentes caer, contemplar las flores que rodean el jardín, es algo mágico.
Museos de historia natural, dentro de increíbles parques a las afueras del centro, su planetario, donde todos los miércoles hacen talleres pedagógicos para los niños, a precios bastante razonables para ser Aix, o la Fundación Vasarely, donde el arte contemporáneo esta por todas partes y las ultimas vanguardias se refugian en su interior.
Pero como lugar de descanso entre tanta calle llena de vida, esta sin duda el Pabellón Vandome.
Situado en un emplazamiento algo remoto, escondido entre las sinuosas calles, cerca del centro, es un lugar que invita al descanso, flores, arboledas y un inmenso palacete alberga una impresionante colección de tapices fabulosos.
A todo ello añadir, que estamos en la ciudad de uno de mis pintores impresionistas favoritos, Paul Cezanne, por lo que si eres una persona apasionada de sus pintura, no te puedes perder su taller, donde podrás ver su estudio de pintura y pasear por su coqueto jardín, la zona de Jas de Bouffan, donde esta su casa de campo y donde vivió con sus padres o como no pasear y subir a lo más alto de la montaña de la Santa Victoria, que tantas veces el pintor ha retratado en sus lienzos.
Esto es sólo una mínima muestra de las actividades y oferta cultural que te puede interesar si visitas la ciudad, para más información, puedes visitar la pagina de la oficina de turismo de Aix En Provence donde podrás conocer más detalles de todo lo que la Provenza te ofrece.
Pasear por sus increíbles calles, algunas estrechas otras empinadas, y sus inmensos árboles de troncos tamaño XXL, junto con las cien fuentes de la ciudad, ya de por si invitan a curiosear e investigar por la ciudad.
Si aun así, esto te puede parecer poco, cuenta con una amplia sección cultural, ya sea en sus increíbles cafés, donde además de tomarte algo, siempre hay actividades variopintas, talleres de informática, puedes encontrar escritores noveles o antiguas leyendas que vienen a hablar de algún tema en concreto, conciertos en directo de grupos noveles, en el centro de la Cours Mirabeau, una de sus calles más populares y céntricas, es todo un mundo el callejear por la ciudad.
Pero además Aix cuenta con varios museos de prestigio, como el Museo Granet, con obras contemporáneas de Picasso, por ejemplo, el centro de arte Hotel Caumont, donde las exposiciones temporales cobran una gran vida en el increíble emplazamiento en el que se encuentra el susodicho.
Antiguo palacete de los condes de Caumont, además de visitar sus piezas, de gran valor histórico, ver las habitaciones de los condes, y todo lo que ellos poseían en su casa, cuenta con unos jardines de ensueño, donde sentarte a relajarte viendo su preciosa arboleda o simplemente el hecho de disfrutar de un jardín laberintico, oir el agua de las fuentes caer, contemplar las flores que rodean el jardín, es algo mágico.
Museos de historia natural, dentro de increíbles parques a las afueras del centro, su planetario, donde todos los miércoles hacen talleres pedagógicos para los niños, a precios bastante razonables para ser Aix, o la Fundación Vasarely, donde el arte contemporáneo esta por todas partes y las ultimas vanguardias se refugian en su interior.
Pero como lugar de descanso entre tanta calle llena de vida, esta sin duda el Pabellón Vandome.
Situado en un emplazamiento algo remoto, escondido entre las sinuosas calles, cerca del centro, es un lugar que invita al descanso, flores, arboledas y un inmenso palacete alberga una impresionante colección de tapices fabulosos.
A todo ello añadir, que estamos en la ciudad de uno de mis pintores impresionistas favoritos, Paul Cezanne, por lo que si eres una persona apasionada de sus pintura, no te puedes perder su taller, donde podrás ver su estudio de pintura y pasear por su coqueto jardín, la zona de Jas de Bouffan, donde esta su casa de campo y donde vivió con sus padres o como no pasear y subir a lo más alto de la montaña de la Santa Victoria, que tantas veces el pintor ha retratado en sus lienzos.
Esto es sólo una mínima muestra de las actividades y oferta cultural que te puede interesar si visitas la ciudad, para más información, puedes visitar la pagina de la oficina de turismo de Aix En Provence donde podrás conocer más detalles de todo lo que la Provenza te ofrece.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)