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viernes, 4 de noviembre de 2016

Escapada a Sisteron

La verdad es que la oportunidad que tenemos los expatriados de conocer sitios y lugares de ensueño, gracias a eso de vivir en otro país esta sin duda, algo que es de agradecer, y si además a ello le sumamos la cantidad de vacaciones que tienen los niños en los colegios, dan más ganas de hacer escapadas.

En nuestro caso, estas ultimas vacaciones de otoño, hemos aprovechado para visitar algunos sitios que realmente nos apetecían desde hacía tiempo y entre ellos se encuentra la ciudad de Sisteron.

Os cuento, desde Aix en Provence, son cien kilómetros hacia el norte, antes de llegar a Tallard.

Eso si, preparaos para hacer piernas porque la ciudad se encuentra a 485 metros de altitud y lo que hay que visitar si o si, en la ciudad es la ciudadela que esta en lo alto de una montaña, donde el subir a lo más alto, merece la pena, porque las vistas de la ciudad son impresionantes.

Es la pieza central de la ciudad, es todo un complejo, del siglo XI, donde puedes ver en diferentes alturas, la explanada del castillo, alberga una panadería, donde aún se conserva el horno, pasadizos, y una capilla en su interior, donde hoy se encuentra la tienda de recuerdos y souvenirs de la ciudad.

Banderas ondeando en lo más alto y la posibilidad de que pasees por la propia ciudadela, aun quedan carros, que usaban en la época los allí vivientes, conocer la historia de porque se creo esta ciudadela y ver incluso la prisión donde estuvo, un antiguo rey de Polonia, que no apoyó a los franceses y si a los españoles, todo acompañado de muñecos de cartón-piedra que hacen más divertida la visita a los más pequeños, viendo a su vez las vestimentas de los soldados, de la época, las costureras, los aldeanos.

Pero es sin duda las increíbles vistas que hay desde lo más alto de la ciudadela de la propia ciudad lo que hagan realmente inolvidable la visita a la ciudad. Las vistas del rio de la Durance, las casas del pueblo, las fabulosas torres que adornan la ciudad, como la torre del reloj, es sin duda todo un espectáculo.

Si vais con hambre, que seguro que tras el paseo por la ciudadela, tendreís, os recomiendo cualquiera de las braseries de la ciudad para comer bien y a precios razonables.

Eso si, si vais en invierno, buen calzado y bien abrigados, en la ciudadela se nota mucho frio, recordar que estamos en un alto y además acercándonos a los Alpes.
Y para los que no quieran andar mucho, comentaros que hay un parking gratuito a los pies de la ciudadela que os ayudará a que la subida a la colina sea más llevadera.

Visita altamente recomendable.

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