La verdad es que esta claro, donde están mis preferencias y mis gustos, pero es que el haber estudiado historia del arte tira mucho, para que esas escapadas que hacemos en familia, acaben siendo todo un deleite para mi.
Otra ciudad que si os gusta el arte impresionista, como a mí, es sin duda la ciudad de otro de mis pintores favoritos, Vicent Van Gogh y la ciudad de Arlés.
Nuevamente, la distancia, siempre saliendo desde Aix, es de 75 kilómetros, por lo que para hacer una escapada de un día, esta fenomenal.
Nada más llegar a la ciudad, tienes la oficina de turismo a tu disposición por si necesitas algún mapa o quieres solicitar alguna visita concertada en horario en particular.
Nosotros nos sacamos un pase que valía 11 euros los adultos, los niños son gratis, donde podíamos escoger cuatro monumentos y dos museos a nuestra elección de los que tiene la ciudad. Sin duda como buena amante de las piedras, columnas y vestigios antiguos, nos decantamos por visitar, el teatro romano, el anfiteatro, hoy convertido en una plaza de toros ovalada y no circular, de lo más curiosa, las termas de Constantino y el Claustro de la Catedral, que es realmente precioso, mezclándose arte románico y gótico en las diferentes arcadas del edificio, sencillamente genial.
De museos recomiendo el Museo de la Camargue y para mi el mejor de todos, por mi debilidad de nuevo por el arte antiguo, el museo que lleva su nombre, museo de artes antiguas de Arlés.
En nuestro caso además contamos, con el añadido de que había una exposición de arte Egipcio, de manera temporal y si algo me gusta más que el arte en si, son los museos con piezas egipcias.
Callejear Arlés, es pan comido, nuevamente calles estrechas, donde los pequeños restaurantes, le dan un toque melancólico al paisaje, justo frente al anfiteatro hay una braserie, donde puedes tomar algo viendo a los turistas pasear y disfrutar de la ciudad.
Pero sin duda, lo más divertido de la visita a la ciudad, es recorrer el circuito de Van Gogh.
Frente a la oficina de turismo, hay un mapa donde te sitúan los diferentes puntos donde se encuentran los momentos y lugares retratados en sus lienzos por el artista e ir por las calles, siguiendo pequeñas flechas amarillas que hay en el suelo, es sin duda de lo más entretenido.
Al lado de cada lugar, hay una imagen donde se representa el cuadro, con lo que quiso reflejar el autor en su día y contrasta a veces con lo que puedes encontrar hoy.
Yo me quedo sin duda con el Café la Nuit, que tantas veces he estudiado en los libros y que esta vez, junto a un montón de turistas, pude ver en vivo...sencillamente genial.
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