Como ya viene siendo habitual para nosotros tras tres años aquí en Francia, en el mes de octubre, los niños en el colegio tienen dos semanas de vacaciones y por ello aprovechamos para hacer alguna que otra escapada y este año, nos ha dado por ir a conocer tres ciudades que nos apetecían desde hace tiempo: Biarritz, Toulouse y Carcassonne, por lo que tengo que contar anécdotas para aburrir y como tampoco quiero eso, aquí os haré un pequeño resumen de mi parecer sobre cada una de ellas, por si os animáis a visitarlas.
La primera parada fue Toulouse. Sin duda me gustó su casco histórico lo que más, está atravesada por el río Garona y ello hace que la zona del puente nuevo también sea digna de mencionar.
Me gusto mucho la Plaza del capitol, en ella puedes encontrarte en sus suelos los dibujos de los signos del zodiaco y es muy típico hacerte una foto con tu signo y buscar el de tus acompañantes puede ser una actividad entretenida para todos. En la plaza se encuentra además el ayuntamiento y en él puedes admirar unos cuadros de gran tamaña o, esculturas y diferentes salas con escaleras y arcadas que no te dejan indiferente, visitarlo es gratuito y merece la pena hacerlo.
Justo a su lado está el edificio del teatro de la ópera, de inmensas proporciones, el museo de los agustinos también es otro edificio característico de la ciudad, pero yo me decanto más por ir a visitar la Basílica de San Sernin, fijarse antes de entrar que en el suelo que rodea La basílica hay una gran cantidad de peces dibujados propios de la simbología religiosa que hace referencia a la multiplicación de los peces que hizo Jesús, en la parábola de los panes y los peces, muy curioso la verdad.
Pasear por el centro, edificios rosados por todas partes, plazas como la de Wilson, son muy apetecibles, por lo que nos quedamos con un buen sabor de boca tras la visita. Y lo que más me llamó la atención fue la cantidad de gente que hablaba español por las calles, se nota que es ciudad universitaria y hay mucho erasmus o expatriados como nosotros.
Nuestra siguiente parada fue Biarritz: espectacular. Nos gustó mucho, mucho y mucho. En un principio incluso pensamos en bajar a San Sebastián al estar tan cerca de España pero nos enganchó tanto la ciudad que nos quedamos aprovechando los días al maximo.
El hotel lo teníamos enfrente de la playa y levantarte con unas vistas al mar, como que se hace de lo más placentero y si además añadimos que teníamos desayuno hasta las once de la mañana, más que contentos, ya que aquí en Francia generalmente en los hoteles el desayuno suele ser hasta las nueve, por lo que no tener que madrugar para desayunar, de lujo.
Visitamos su acuario, que merece la pena, el museo del chocolate, que para los golosos también está curioso, tendrás chocolatinas con la entrada y una degustación de chocolate caliente, delicioso.
Y callejear por la ciudad es la mejor opción, visitar el faro, la capilla imperial, la iglesia ortodoxa rusa, con su cúpula azulada, y disfrutar de la playa claro. Está llena de surfistas por lo que el espectáculo está asegurado.
Otro punto clave es la roca de la virgen, desde donde las vistas de la ciudad, el mar y sus playas no te dejan indiferente, además ver una escultura de la virgen blanca con él niño sobre una roca escarpada es espectacular
Y para comer, cualquiera de sus restaurantes te dejarán satisfecho, buena calidad y mucha cantidad.
Sin duda volveremos, una ciudad limpia, agradable de ver y pasear, recomendable.
Para Carcassonne haré un nuevo post, que también lo merece, empiezo con él ya.