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jueves, 29 de septiembre de 2016

Mi escalera

lunes, 20 de julio de 2015


Mi escalera

Es curioso, pero el edificio en el que me he instalado en esta ciudad, es una mezcla de olores, colores y nacionalidades de lo más pintorescas.

La inmensa puerta marrón que da acceso al portal, es de lo màs clàsica, inmensa y con unos farolillos en ambos lados que dan la sensaciòn de que vas a entrar al castillo de los cuentos que todos hemos leìdo alguna vez en nuestra infancia.

El color rojizo que inunda todo el descansillo, contrasta con la inmesa escalera, con pasador de hierro forjado, que nos sube a los pisos superiores, es un edificio bajo, yo estoy en el ático y es un segundo, pero desde luego que las vistas a la montaña merecen la pena.

Los vecinos son de lo más variopinto, tenemos brasileños en el piso inferior, franceses, por supuesto, y justo en frente ayer conocimos a una pareja jovencita, de treinta años, ella de raices argentinas y él aleman, por lo que la mezcla con los españoles, no se hizo esperar.

Nos invitaron a tomar sangria y apertitivos varios de lo más interesantes, humus, olivas con perejil, frutas de lo más coloridas, la verdad que me hizo ilusión...lo pasamos bien, estuvo curioso...esa mezcla de idiomas, inglès, francés, español...gente más joven que yo!

Ah; otra cosa que me llama la atención de mi escalera, es que nadie cierra con llave las puertas de sus casas, aqui cualquiera abre con la manecilla tu puerta y te entra a saludar...vamos que no lo hacen por que no quieren, pero dentro de nada, me veo que esto es tipo Friends, entrando de casa de Joey a la de Rachel y Monica...

El descansillo es también inmenso, tiene unos armarios que ahora no tienen ninguna funcionalidad, salvo decorar en tonos rosa pastel, pero que estoy segura que en su día también sirvieron como guardaropa.

Definitivamente, el edificio esta hecho a lo ancho y no a lo alto, es muy cuadrado y la ermita de la zona de atrás que lo acompaña, tuvo que tener su aquél en años atrás...ahora también es estetico, aúnque también de cuando en cuando, lo usan para bodas pero vamos aún no lo he visto en movimiento.

Me gusta, si, es un edificio que a pesar del gato de la abuelita mayor del primero, que es gordo, gris e innmeso, que se pasea por las escaleras, como si fuese el dueño de la finca, y que no ha hecho buenas migas con mi perrete Milu, es entrar por la inmensa puerta y sentirte como dentro de un cuento medieval, a día de hoy es una sensación que no cambio por nada.

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