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jueves, 29 de septiembre de 2016

Mi primer post

lunes, 22 de junio de 2015


Una madrileña en Aix en Provence: toma de contacto

Si, por fin!! Llegó el momento...

Tras meses eternos esperando la hora de irnos, ya hemos hecho nuestra primera visita a Aix y la verdad que estuvo memorable.

Tras aterrizar en Marsella, de un vuelo de lo más entretenido, cogimos un taxi y nos fuimos directos a la que se convertiría en nuestra nueva ciudad.
Al llegar de noche, disfruté del viaje en taxi, pero más aún de la llegada al hotel y del descanso...esa primera visita, la teníamos llena de actividades, cual viaje de trabajo, así pues tocaba adaptarse a horarios y visitas, nuestro cometido sería encontrar casa, la que se convertiría en nuestro hogar por un minimo de tres años, abrir una cuenta bancaria y encontrar colegio para la peque de la casa.

Al día siguiente, desayunamos en el hotel un rico café, con zumo y croasanes con chocolate y nos dirigimos a la puerta del susodicho, íbamos a conocer a Catherine, quien se convertiría en nuestra guía para conseguir nuestros cometidos.

A las 9:00 empezamos la jornada, un coche blanco paró y nos saludó ella desde dentro, íbamos a empezar con nuestra visita: lo primero que tocaba era ver casas, así pues vamos allá.

Visitamos doce casas en día y medio, una auténtica paliza, si a ello le unimos que Catherine hablaba en inglés y francés y yo debía concentrarme para poder entenderla, por el deshuso de estos idiomas en mi día a dia, el dolor de cabeza llegó pronto para saludarme y quedarse por una noche.

No estaba sola en lo que se refiere a malestares, mi partener en esta aventura, sufrió de vértigos y una gastroenteritis de las buenas el segundo día de nuestra estancia en la ciudad...vaya tela!! Estar visitando una casa y empezar a vomitar nada más verla, la casa no estaba de buen ver, pero tampoco había que llegar a esos extremos no?

En los momentos de tiempo libre y tras pasar por una farmacia, la ciudad se presentaba espectacular, toda la zona centro me encantó, sus calles estrechas, edificios históricos, las fuentes y el ambiente de la calle...sus terrazas y la lasaña de espinacas y salmón que se convertiría en mi plato fetiche esos días, junto con la pizza de la pizzería Capri, que estaba espectacular, cada vez iba viendo con mejores ojos aquella ciudad.

La verdad es que fueron unos primeros días agradables, conseguimos nuestra meta y ya tenemos casa, colegio y banco...ahora sólo nos queda hacernos con que el próximo viaje ya no tendrá fecha de vuelta, es como el trabajo " indefinido" y que aunque será duro para todos,esperó que a la larga haya merecido la pena.

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