martes, 14 de junio de 2016
A mis mamis expatriadas
Cuando hace casi un año comencé con la aventura de irme a vivir a otro país, con gente que no hablaba mi idioma, otras costumbres, otros horarios, otro colegio y el handicap de tener que relacionarme en otro idioma no podía imaginar el año tan positivo que he pasado.
Es de agradecer a mis compañeras del día a día, el apoyo y el soporte que me han dado durante todo este tiempo.
Todas veníamos de nuevas,cada una de un país distinto, cada una hablaba su idioma y tenían sus propias ideas sobre las diversas formas culturales y las personas de cada lugar.
Aquí la verdad que desde el primer día, con las madres del colegio que nos veíamos cada mañana en la parada del autobús escolar, hicimos buenas migas y con el paso de los meses todas nos dimos el soporte, el cariño y la compañía que nuestros familiares no podían darnos de cerca y la verdad que lo valoro muchísimo.
He aprendido a ser más tolerante, a compartir más y mejor, a que todos somos iguales aunque creamos que por ser de un país u otro se es mejor que el del país que viene detrás ni mucho menos.
He conseguido " hablar" en otros idiomas que no son el mio, y lo más importante, que me entiendan mis interlocutores, algo que a pesar de mis limitaciones he vencido mi vergüenza y cuando no tienes otra opción hablas por los cuatro costados y si tu oyente quiere entenderte, él también colaborará.
He hecho cosas fabulosas, bailar hindi, comer comida picante, pero cocinada con mucho amor, por mis mamis hindis, he aprendido a hacer té en condiciones y no eso de poner agua caliente y la bolsita de rigor, he probado comida libanesa, he caminado por las montañas francesas haciendo randonne, he montado en helicóptero, he visitado ciudades mágicas Avignon, Valence, Marsella...
He compartido mis ganas de bailar sevillanas y flamenco con mis mamis y lo hemos pasado como niñas.
Ha sido un año muy enriquecedor y que no olvidaré nunca, y mucho menos a mis compañeras de viaje durante este curso, a las cuál les estaré eternamente agradecida por haber entrado en mi vida y que desde la distancia no las dejaré de querer jamás.
Es de agradecer a mis compañeras del día a día, el apoyo y el soporte que me han dado durante todo este tiempo.
Todas veníamos de nuevas,cada una de un país distinto, cada una hablaba su idioma y tenían sus propias ideas sobre las diversas formas culturales y las personas de cada lugar.
Aquí la verdad que desde el primer día, con las madres del colegio que nos veíamos cada mañana en la parada del autobús escolar, hicimos buenas migas y con el paso de los meses todas nos dimos el soporte, el cariño y la compañía que nuestros familiares no podían darnos de cerca y la verdad que lo valoro muchísimo.
He aprendido a ser más tolerante, a compartir más y mejor, a que todos somos iguales aunque creamos que por ser de un país u otro se es mejor que el del país que viene detrás ni mucho menos.
He conseguido " hablar" en otros idiomas que no son el mio, y lo más importante, que me entiendan mis interlocutores, algo que a pesar de mis limitaciones he vencido mi vergüenza y cuando no tienes otra opción hablas por los cuatro costados y si tu oyente quiere entenderte, él también colaborará.
He hecho cosas fabulosas, bailar hindi, comer comida picante, pero cocinada con mucho amor, por mis mamis hindis, he aprendido a hacer té en condiciones y no eso de poner agua caliente y la bolsita de rigor, he probado comida libanesa, he caminado por las montañas francesas haciendo randonne, he montado en helicóptero, he visitado ciudades mágicas Avignon, Valence, Marsella...
He compartido mis ganas de bailar sevillanas y flamenco con mis mamis y lo hemos pasado como niñas.
Ha sido un año muy enriquecedor y que no olvidaré nunca, y mucho menos a mis compañeras de viaje durante este curso, a las cuál les estaré eternamente agradecida por haber entrado en mi vida y que desde la distancia no las dejaré de querer jamás.
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