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jueves, 31 de agosto de 2017

En las tierras vikingas 3: Bergen y Kristiansand

Tras quedarnos realmente impresionados por la inmensidad del mar, los acantilados y los fiordos, continuamos nuestra navegación por el mar del norte hasta las ciudades portuarias nórdicas de Bergen y Kristiansand.

Bergen

Es la segunda ciudad más importante de Noruega, tras al capital, Oslo. Es una ciudad llena de cuestas, aunque no te lo imagines, la zona del puerto es muy acogedora, muchas casas de madera y de colores llamativos, inundan el puerto, te recomiendo disfrutar de su mercado de pescado fresco, donde la mayoría de los puestos te dan a probar su salmón de la zona, y donde además te hablan español perfectamente la mayor parte de sus comerciantes, es lo más típico de la ciudad.

En el mercado, también tienes la opción de sentarte a disfrutar de una cerveza o lo que quieras, están bien equipados para combatir el frío, además de calefacción en sus instalaciones, en algunos de ellos sus sillas estaban vestidas con mantas de piel de oso, por lo que te podías tapar con ellas, a nosotros al ser agosto no nos hizo falta pero bueno es saberlo.

Tras callejear por la zona del puerto de Vågen, y adentrarnos por sus calles, como empezó a llover, decidimos ir al acuario de la ciudad y sin duda, merece la pena. Tienen unos pingüinos muy característicos parecen de peluche, numerosos animales marinos, es un sitio muy agradable y con niños merece la pena la visita.

Tras salir del acuario, paseamos nuevamente por las calles y bajamos de nuevo al puerto, vimos un trenecito turístico muy antiguo, lleno de turistas, como no. Nosotros continuando nuestro paseo por la ciudad nos adentramos en la fortaleza de Bergenhus, está muy bien conservada.
En su interior se encuentra la catedral de Bergen y a día de hoy, sus jardines son un punto clave para turistas y curiosos, se hacen eventos. También puedes ver en esta fortaleza, cañones en la zona más alta y entrar en la torre de Rosenkrantz, donde hay mazmorras y habitáculos que en su día fueron habitaciones de los gobernantes de la ciudad.

Tras salir de la fortaleza , algo agotados y hambrientos, nos fuimos de nuevo al barco, aún no esperaba la ciudad que más me gustó de toda esta zona: Kristiansand.

Kristiansand

Ha sido mi gran descubrimiento en este viaje. Es la quinta ciudad más importante de Noruega y para mí es ideal. Es pequeña, tiene playa, parques infantiles, calles que parecen de cuento, casas de madera pintadas de blanco inmaculado, una ciudad limpia, que huele a mar, zonas verdes para hacer picnics, montar en bicicleta, preciosa.

El parque de Otterdalsparken, es un lugar muy tranquilo, una fuente central, lo adorna y el verde y los bancos de alrededor te piden que te sientes, leas, te relajes, es todo paz.
Continuamos nuestro caminar por el paseo marítimo de la ciudad y nos topamos con una inmensa fortaleza circular que te pedía que la visitases con ganas. Se llama Christiansholm Festning, rodeada de cañones, debió ser en su día un lugar defensivo de la ciudad, en su interior un edificio con una escalera de caracol, nos atrajo y desde allí de nuevo podías contemplar las vistas de la ciudad.
Seguimos el paseo por El Centro y llegamos hasta la zona de la catedral, templo neogotico del siglo XIX de pequeñas dimensiones pero de gran riqueza artística.

Ah y como curiosidad, además de ver muchos cisnes en su playa y zona del puerto, el edifico del McDonald que parece la sede de un banco por su fachada monumental, es sin duda algo que te dejara mínimo con una gran sonrisa en tu despedida de la ciudad.


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