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miércoles, 30 de agosto de 2017

En las tierras vikingas 2: Hellesylt y Gerianger

Continuando la aventura vikinga y tras pasar un día entero de navegación sin pisar tierra firme, nos adentramos en la zona más espectacular de todo el viaje: llegamos a los fiordos noruegos, es sin duda llegar a otro mundo.

La primera parada fue en Hellesylt, aquí tenias dos opciones:

Podías bajar del barco y visitar este pueblo y fiordo y retomar el barco en Gerianger o la opción que escogimos nosotros que fue la segunda, optamos por ver esta zona desde el barco y una vez llegados a Gerianger bajar y disfrutar del más increíble de los fiordos y pueblo nórdico.

Hellesylt, es fabuloso sin duda, un pequeño pueblo pescador donde la población no supera los 250 habitantes, imaginaos, en verano la población aumenta de manera agigantada y aún así no lo notas por la inmensidad de espacios verdes y el mar con los acantilados rodeando la zona.
Allí arranca el fiordo Sunnylvs y una de sus ramificaciones es el fiordo de Stor , singular e impresionante, viéndolo desde el barco no podías dejar de abrir la boca de lo maravilloso que es.
La otra ramificación es la del famoso fiordo Gerianger, que este si lo vimos en tierra firme y te quedas igual de asombrado por lo que ello conlleva.

Otro de los tópicos de esta ciudad de Hellesylt , es que cuenta con una montaña llamada Akerneset, la cual dicen que está a punto de caer al fiordo por derrumbe y si eso ocurriese podría producirse un sutnami, pero vamos, que llevan años contando esto de que la montaña se puede caer y mira a día de hoy ahí sigue.

Llegamos por tanto navegando entre montañas con cascadas infinitas, estrechas y alargadas a la ciudad de Gerianger y a su famoso fiordo, espectacular es poco, la experiencia de subir por unas carreteras curvas y estrechas al mínimo, llegamos a uno de los lagos de la zona, el lago profundo.

Su sombre no es difícil de recordar, al no saber la profundidad del mismo, lo llaman así.
Rodeado de montañas nevadas y a más de 1000 metros de altura, es sin duda un lugar de referencia, las vistas desde allí de la ciudad son fabulosas. Parece que estás en otro mundo, aire puro, calma...

De ahí cogimos un autocar que nos subiría otros 500 metros más arriba por una carretera que eso ya sí que era curvo y monocarril, no apto para gente con vértigo, y llegamos al lago Djupvas shvtta, chulisimo también y desde allí directos a un mirador donde la nieve hizo apto de presencia, las vistas te dejan sin palabras.

Posteriormente tras las fotos de rigor y hacer nuestra montaña de piedras en lo más alto de la montaña, dicen que si la haces vuelves a Noruega, nos pusimos en ruta de bajada hasta el puerto donde un montón de inmensos trols de madera y pintados a mano, nos esperaban para decirnos adiós o quizás un hasta pronto, quién sabe si volverémos o no.

Ahora nos quedaba conocer algunas ciudades noruegas,antes de volver a Dinamarca.
Próxima parada: Bergen y Kristiansand. Desde allí partiremos al mágico mundo de Legoland, el parque temático por excelencia para los amantes de los lego.

¿Te apuntas?


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