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viernes, 30 de junio de 2017

2 Años expatriada

Pues si, ya han pasado dos años, un día como hoy iniciábamos nuestro viaje en coche con cuatro maletas y muchos sentimientos encontrados, que íbamos a hacer, un país diferente, sin familia, sin amigos, sin hablar el idioma y con ese respeto a lo desconocido que todos tenemos dentro.

Dejamos atrás, nuestra zona de confort, nuestra ciudad donde habíamos vivido siempre, nuestra cultura, nuestra manera de entender la vida, nuestra rutina, para vivir una experiencia que desde luego a día de hoy no la cambio por nada.

Venirnos con lo puesto, sin esperar si quiera a una mudanza, ella llegó quince días después, vivir de primeras en un hotel, a expensas que nuestra casa quedase disponible, la que se ha convertido en estos dos años en lugar de grandes acontecimientos para nosotros.

El viaje en coche parando primero en Figueras, donde hicimos noche y el posterior viaje ese segundo día que llegamos a Francia y vimos por primera vez, los carteles de las carreteras tan raros, señales donde leías: Rapel y tú pensabas, ¿el del tarot?
Las emisoras de radio, que no paraban de hablar y no entendías ni una palabra, y si cambiabas intentando escuchar algo similar a Cadena 100, solo encontrabas emisoras que te decían pop, electro.,

Ahora recordando esto, tras dos años aquí, lo miró con cierto cariño, eso que de primeras se nos hacia tan extraño...

La verdad que este segundo año se me ha pasado muy rápido, normal, el primer año todo era nuevo, este segundo, ya sabes lo que hay, y lo que no hay, que esa es otra, pequeños elementos de tu día a día, básicos de tu cocina, aquí no los venden y cuando vuelves a España te haces una compra de tus imprescindibles que no puedes olvidar.

Pero sin duda, este segundo año, también he vivido momentos importantes.
He conocido a un grupo de españolas que llevan aquí un montón de años y te hace ilusión que cuando cuentas tus vivencias te entiendan perfectamente.

Sigo con mi práctica de idiomas, el hablar a diario, inglés, francés y español, ya es de lo más normal para mí este segundo año, e incluso ya no me duele la cabeza como el año pasado que por intentar entender lo que me decían y concentrarme acababa con la cabeza tarumba.

Este año también hemos vivido la comunion de nuestra hija aquí y también ha sido emocionante.

He vivido mudanzas de vecinos que van y vienen, llegada de nuevas madres al cole y despedida de otras, hemos despedido también al colegio de pequeños y este próximo año empezamos de nuevas en otro colegio de mayores, por lo que en ese campo, volvemos a partir de cero.

He conocido lugares emblemáticos como Valensole y sus campos de lavanda, hemos viajado a Génova y disfrutado de muchos momentos en familia que siempre permanecerán en nuestro recuerdo.

Y he hecho fotos, montones de fotos, de todo tipo de cosas, que quiero guardar como un tesoro porque sin duda, todo aquí está siendo fabuloso. Eso no quita para vivir situaciones complicadas que con el handicap del idioma, se hacen más complejas si cabe, pero este año, quizá sea el último en esta ciudad y me lo pienso tomar con muchas ganas, energía, y siguiendo las doctrinas de: la vecina rubia, ya imagino que la conocéis, me pienso soltar la melena y vivir este posible último año, expatriada con pelazo.






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