Pero sobre todo, es la ciudad de las cien fuentes, al menos eso dicen que hay cien fuentes entre sus calles y avenidas, asi que otra posible aventura en la ciudad mientras la contemplas es intentar dar con ellas.
Yo en mi caso me lo he puesto como reto de este año que hemos empezado y mal no voy, ya he encontrado unas cuantas, ahora eso si, también es cierto que como suelo pasear por las mismas calles algunas las tengo más vistas que otras, pero todas tienen algo que llama tu atención seguro si vienes de visita por la ciudad.
Todas con una increíble composición, de diferentes tamaños y tallas con arabescos, animales, elementos decorativos, cual bodegones, en piedra y como no, con agua a raudales porque jamàs las veras en estado off, siempre están en pleno rendimiento por lo que en verano, cuando el calor aprieta, se agradece acercarte a cualquiera de ellas y refrescarte.
Hay incluso fuentes pequeñas de suelo, que inundan con chorros verticales, la entrada de la Cours Mirabeau donde no es raro ver a niños chapotear, perros bebiendo y turistas refrescándose los pies, de lo mas curioso.
Sin duda la màs conocida de todas, por su grandiosidad es la fuente de la rotonda, en plena avenida principal de la ciudad, es inmensa, redonda, que en invierno adornan para acompañar al aire navideño y en días como hoy donde el frio aprieta, sus estalactitas de hielo se unen a la composición de la propia fuente, dando un aspecto a la fuente aun màs espectacular.
os invito a buscar fuentes por la ciudad incluso con los niños se puede convertir en una actividad muy divertida.


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